Autor: tuenweb

  • Capítulo I. Bloque 7: DE DETECTIVE PRIVADO EN VALENCIA A LA INCERTIDUMBRE DE MARRUECOS Ábaco detectives Valencia.

    Capítulo I. Bloque 7: DE DETECTIVE PRIVADO EN VALENCIA A LA INCERTIDUMBRE DE MARRUECOS Ábaco detectives Valencia.

    Carla traía consigo dos bolsas con comida macrobiótica para prepararse el almuerzo en el despacho. No quiso darme los detalles de la discusión y yo se lo agradecí. Como no podía mantenerse en silencio, sacó el tema de mi viaje a Marruecos e insistió en la locura que suponía hacerlo en solitario. Procuré no escuchar sus argumentos porque no fomentaban mi confianza.

    Salí al pequeño balcón del que disponía mi despacho de detective privado en Valencia y encendí un cigarro con la segura sensación de que no lo terminaría. Los días sucesivos requerían una mínima planificación y no me quedaba mucho tiempo. El sol tentaba con su cálido abrazo pero decidí cumplir con mi sensación, apagué el cigarro en el florero desierto, cerré la puerta del balcón.

    Un viejo expediente se había colado entre el enredo de papeles que se acumulaban en mi mesa. La investigación la había encargado el alcalde de un pequeño pueblo cercano a Valencia. El objetivo era una empresa de reciclaje privada, que según mi cliente saboteaba la planta de reciclaje propiedad del consistorio. Aquel tema me había llevado más de una semana de noches en vela vigilando la planta. La noche de un sábado fue la elegida por los saboteadores para llevar a cabo su misión y pude grabarlos con absoluta claridad. No se habían molestado en ponerse pasamontañas ni nada por el estilo. Sin embargo, cuando mi cliente visionó la película me relevó de mis obligaciones mercantiles pagando el resto de la minuta. Mi pregunta sobre el motivo no obtuvo respuesta, solo una frase enunciativa de dudosa naturaleza. “El asunto está claro”, dijo mientras giraba sobre sus pies y salía del despacho. Nunca tuve claro si conocía a los saboteadores, o simplemente no se trataba de lo que sospechaba en un principio. Lo que sí me quedó claro es que no debía fiarme de ningún cargo público, porque a los dos días envió a dos policías locales de su municipio a recoger todo el material referente a la investigación. Los agentes fueron bastante explícitos en cuanto a su cometido y expeditivos en sus actos. Tuve suerte, la carpeta con el contrato firmado logró esconderse de ellos. Dos meses después descubrí algo por pura casualidad. Hablando con un compañero de estudios de la licenciatura en criminología que ejercía como policía local en un pueblo cercano, me contó que se trataba de una pugna por conseguir fondos para la planta de reciclaje. Era solo una forma de llamar la atención sobre los recursos del consistorio, pero el alcalde en cuestión no estaba al corriente de los métodos cuando me encargó el trabajito. Lo descubrió al ver las caras de los saboteadores. Por suerte, guardé el informe que ya había redactado para el cliente y que nunca me solicitó, ni él ni sus pajes vestidos de agentes de la autoridad. El expediente incluía los fotogramas más reveladores de la grabación, así como una copia del vídeo. Digo por suerte, porque la planta de reciclaje privada había sido cerrada y sus quince trabajadores puestos de patitas en la calle, mientras que a la planta del consistorio se le habían concedido ochocientos mil euros del presupuesto local y habían enchufado a dos parroquianos auspiciados por las siglas que mandaban en aquel momento. Ser detective privado en Valencia, era toda una aventura.

    Pensé por un momento en deslizar el expediente sin nombre en alguna de las redacciones de prensa que conozco, lógicamente aquello, aunque justo, no sería legal y desistí aparcando mi ideario justiciero. Después caí en la cuenta de que no conocía tanto ni a los periodistas ni sus fuentes de ingresos.Sé que suena mal, pero toda opinión propia se encuentra formada en base a una u otra vivencia. Todas dispares, ninguna confesable. A veces pienso que son demasiados años de profesión viendo lo menos atractivo de la naturaleza humana. Un pensamiento acudía de vez en cuando a mí: la estúpida aunque relajante idea de abandonar la lectura y abandonarme a los efectos de esa lavadora de mentes con forma de plasma.

    La tarde había encogido retrospectivamente mientras yo la consumía en preparar equipaje y equipo. Carla decidió ir a hacer las paces con Axel y yo echaba de menos un buen polvo como despedida ante mi inminente viaje a Tánger. Pensé por un momento en llamar a Jorge, pero deseché la idea por primaria y errónea, buscando un sucedáneo.

    Cuando sabía que nadie me iba a necesitar, me regalaba con un par o tres copas de vino y algo de picar que justificara el episodio de alcoholismo. Así lo hice y me dio por pensar en lo eventual de la vida. Algunos compañeros, detectives privados, habían sufrido una serie de curiosos episodios de acoso sin firma, otro había muerto en extrañas circunstancias. En ocasiones, mi alrededor parecía el extraño escenario de una conspiración teórica. Tras confirmar por mis pensamientos que el vino había cumplido su cometido, aproveché el momento y me conduje hasta la cama que abandonaría antes de lo deseado.

    Después de tres horas escasas de sueño, y más de tres cafés, me encontraba en el aire. La desagradable sensación entre sueño y mareo me martilleaba las sienes impidiéndome dormitar. Sabía lo que era ser detective privado en Valencia, ahora iba a saber lo que era serlo en otro país.

     

  • Capítulo I. Bloque 6: SER DETECTIVE PRIVADO EN VALENCIA, UNA PROFESIÓN DE RIESGO Ábaco detectives Valencia.

    Capítulo I. Bloque 6: SER DETECTIVE PRIVADO EN VALENCIA, UNA PROFESIÓN DE RIESGO Ábaco detectives Valencia.

    Logré entregar los tres informes antes de que Mario cerrase la tienda. Esta vez me sorprendió con una micro cámara oculta en unos pendientes difíciles de conjuntar. Ante mi cara de desagrado, se apresuró a probarla. La imagen sorprendía por la claridad y calidad. Decidí invertir y Tánger era un buen lugar para probarla. Lo difícil iba a ser vestirse en concordancia con los pendientes. Mario, sin duda alguna, era uno de los principales recursos para un detective privado en Valencia. Vivir en el mismo lugar en que se encuentra mi oficina, no es una de las mejores ideas. Especialmente cuando ya se ha tenido la visita de uno de esos clientes “especiales”.

    Cuando me acercaba al portal de mi oficina vivienda, encontré a un tipo pulsando insistentemente el timbre de Ábaco Detectives. Sin cita previa no suelo atender a nadie, pero no estaba dispuesta a soportar el timbre sonando mientras comía. Tenía dos opciones, pero comer fuera no era lo que más me apetecía y después de despedirlo podría ganar media hora de sueño en previsión del madrugón. Me presenté y detuve su castigo al timbre. Cuando un cliente comienza a contarme que le espían, le escuchan y le persiguen, solo responden a una de las cuatro preguntas esenciales en un proceso de investigación: el qué. El cómo suele ser difícil de averiguar, pero las dos preguntas que nunca desvela la historia son quién y porqué. Cuando me responden a esas dos preguntas todo se vuelve claro como el agua, y es entonces cuando actúo. O bien les despido con la mayor amabilidad, o bien les pido que me vuelvan a contar la historia para decidir si acepto o no el trabajo.

    Escuché la historia hasta tres veces, aquel tipo tenía un problema real, así me lo pareció. Existen verdaderos actores paranoicos, quizá acostumbrados a que nadie los crea. Quedé en facilitarle los servicios de un profesional y lo despedí con el pensamiento de llamar a “M”.Aquello volvió a recordarme a María. Intentaba comprender el calvario que debían estar pasando su hermana y su sobrina, a las que conocí durante un viaje a Barcelona por motivos de trabajo. Las emisiones de treinta segundos de los telediarios daban una imagen bastante deprimente de la situación en la que se encontraba María, y me hacían consciente de lo que mienten los medios. Yo conocía a María y su situación personal y laboral, y aquellas afirmaciones pisoteaban, no solo la realidad, sino a todo el que conociera a María.

    Los detectives privados somos una figura incómoda para ciertos poderes, cada vez más preocupados por ello. Y ser detective privado en Valencia, se había convertido en profesión de riesgo. Quizá influya el hecho de que somos la rama de investigación al margen del control estatal. Unas semanas después se haría evidente la intención: cambiar la ley de seguridad privada, el método resultaba abyecto.

    Mario me había comentado algo respecto a un programa que emitían aquella noche, por lo visto se trataba de uno de esos realitys acerca de las verdades ocultas descubiertas por algún gabinete de periodistas de investigación de pantalla. Alguien les encarga investigar a ciertos detectives, quizá de forma aleatoria, quizá no. La cámara oculta empuñada por un medio comercial a sueldo para crear opinión, un método poco arriesgado y muy lúdico. Conseguir audiencia con sensacionalismo además de dirigir las miradas de la masa, resulta una idea demasiado jugosa para dejarla pasar.

    Mientras se me hinchaba la vena pensando esto, Carla abría la puerta y aparecía con el gesto congelado. Había discutido con su novio, con el que vivía en un pequeño apartamento de una finca de mediados del siglo pasado. Axel (su madre lo había bautizado así en honor a Axel Rose, lo cual me daba una idea del genoma transferido), era uno de esos paranoicos de signo distinto. El trabajo de Carla fue el súmmum de la vida de Axel. Como si el hecho de conocer a alguien que analiza datos en una agencia de detective privado en Valencia, justificase su dedicación a teorías de la conspiración.

  • Capítulo I. Bloque 5: LA REALIDAD DE LOS DETECTIVES PRIVADOS EN VALENCIA Ábaco detectives Valencia.

    Capítulo I. Bloque 5: LA REALIDAD DE LOS DETECTIVES PRIVADOS EN VALENCIA Ábaco detectives Valencia.

    Mientras el señor Bashiri sacaba “lo de siempre” para dos, según la orden de mi anfitrión, salió el tema que menos me apetecía tratar. Miguel me puso al día de los detalles que conocía sobre la detención de María. Todo apuntaba a que, efectivamente, se trataba de un cabeza de turco, en cuanto al comisario que llevaba el tema, Miguel lo calificó como el “tonto necesario” para llevar a cabo toda la puesta en escena. Lo conocía de años atrás y sabía que lo habían puesto de guinda en el pastel por su mala relación con el colectivo investigador. No me dijo el motivo ni yo se lo pregunté.

    Después empezó a echar pestes y procuré desconectar. Era más agradable el curry de pollo que las zancadillas a la profesión de detective privado en Valencia ciudad. Si debía quedarme con algo de lo que había sido hasta la fecha mi carrera en la investigación, era la enriquecedora sensación que queda después de ayudar a alguien a resolver un problema, y verlo en su mirada. Miguel no conocía esa sensación tan intensamente como yo por la naturaleza de sus trabajos, o eso pensaba yo.

    La versión romántica de la investigación que tiene el 90% de la población, se encuentra relativamente lejos de la realidad. Sin embargo, solo relativamente, porque la realidad del detective privado en Valencia es también romántica. Cada espera, cada seguimiento, cada resolución a un problema personal o laboral encierra una historia, unos personajes y las sensaciones de éstos.

    La cuenta había incluido un par de chupitos de un mejunje oscuro e intenso, que competía en mi estómago con el curry picante. De momento iban empatados. Después de pagar, Miguel se alejó como vino, en bicicleta. Yo caminaba con la sensación de que el día había sido largo. El pensamiento de que me había saltado un día o la noche comenzaba a convertirse en creencia. El sueño se unió al recuerdo del trabajo de oficina que me esperaba al día siguiente, en un dar vueltas en la cama sin coherencia suficiente para levantarme. El mejunje empató con el curry, pero cumplió su cometido y caí dormida en un profundo sueño condenado a terminar antes de comenzar.

    La mañana siguiente transcurrió con más pena que gloria, redactando tres informes. Pretendía tenerlos listos y entregados antes de largarme a Tánger y solo disponía de aquel día. Estiré la mañana al máximo y así disponer de una tarde para los recaditos pendientes y algunas compras de última hora. Mario, un experto en la electrónica dedicada a la investigación al que recurríamos algunos de los detectives en Valencia, me había hablado de una grabadora diminuta y de increíbles prestaciones. Aunque cansada de comprobar la falsa promesa de miles de artilugios, confiaba lo suficiente en Mario como para hacerle una visita.

  • Capítulo I. Bloque 4: REUNIÓN DE DETECTIVES EN VALENCIA Ábaco detectives Valencia.

    Capítulo I. Bloque 4: REUNIÓN DE DETECTIVES EN VALENCIA Ábaco detectives Valencia.

    Miguel Moix, conocido como “M” en la profesión, no era un detective privado en valencia al uso. Trabajaba como asesor de seguridad para varias empresas, aunque su especialidad eran las limpiezas de ambiente y la búsqueda de los “otros”. En las limpiezas buscaba micros, cámaras ocultas y todo aquello por lo que pudiera fugarse la información o la intimidad. La búsqueda de los “otros” era a lo que se dedicaba cuando algún paranoico le llamaba para que confirmase su condición, lo que a menudo terminaba en un episodio cómico o dramático, siempre surrealista. En cuanto a las investigaciones de otro carácter, como estafas en Valencia o infidelidades, tenía a bien derivármelas a mí. Pasaba de la sesentena, de estatura baja y unos sesenta kilos de puro sarcasmo. Las gafas, fuera de época, cabalgaban sobre una nariz ganchuda y enmarcaban unos ojos pequeños de mirada burlona. “M” era uno de los detectives privados en Valencia mas queridos para mi.

    Un vistazo a la nevera en busca de algo fresco me recordó la necesidad de llenarla y agradecí cenar fuera. Miguel quería comentarme un asunto profesional, aunque por la llamada de la tarde auguré llantos y quebrantos. La profesión de detectives privados en Valencia, estaba sufriendo el yugo de una administración demasiado intervencionista y la detención de María, por el caso Pitiusa, era solo la exposición de un cabeza de turco para desviar las miradas de las siglas de turno.

    Carla había editado el video de la mañana, lo cual me había permitido despejarme. Una nota me informaba de mi mala suerte. No había vuelo directo Valencia-Tánger, cosa que no me sorprendió, pero el AVE hacia Madrid salía a las 4:38 de la mañana y el vuelo desde Barajas a las 6:13. No es que me guste dormir, es que no me gusta madrugar, y la nota de Carla me puso de mal pedigrí.

    El Bashiri, en Bailén junto a la Estación del Norte, es un restaurante indio, capaz de mantener abierto hasta tarde por una mesa de dos. Situado entre un hotel demasiado moderno y un sex-shop demasiado viejo, soportaba la crisis que había acabado con otros. Miguel opinaba que no tardaría en cerrar y quiso cenar antes de que el tiempo acabase dándole la razón. Me disgustó la idea del cierre, porque la cocina de aquel lugar era una sinfonía de sabores.

  • Capítulo I. Bloque 3: ¿SOLO UNA ESTAFA? Ábaco detectives Valencia.

    Capítulo I. Bloque 3: ¿SOLO UNA ESTAFA? Ábaco detectives Valencia.

    Contemplando el denso tráfico de Gran Vía a través de la ventana, intentaba esbozar un croquis mental de la historia que acababa de escuchar. Un trabajo fuera de una ciudad demasiado pequeña en la que todo se sabe pero nada se habla. El encargo de largarme a Tánger parecía un plan refrescante. La sospecha de que el nombre del tipo fuera falso rondaba mi cabeza mientras ojeaba los documentos de la carpeta. Trataba de encontrar algún detalle que facilitase mi labor, tenía poco por dónde empezar. Una búsqueda rápida en el otro lado de la red no aportó nada sobre aquel nombre, en cambio sí sobre la dirección. Se trataba de un hamman, solo para hombres, claro. Esto me hizo pensar en los problemas que podrían surgir siendo mujer en un país de cultura islamista, y también dudar sobre la aceptación del trabajo. Tres facturas pendientes que hacían cola sobre mi mesa, argumentaron en silencio y resolvieron la duda.

    Carla aparecía por la puerta, como siempre, envuelta en su aura de mujer fatal, que las curvas voluptuosas de su cuerpo parecían respaldar. En realidad, nada más lejos de la realidad. Había heredado de su madre un físico apabullante y de su padre el intelecto que había dedicado a la informática. La había reclutado cuando decidí dejar mi trabajo de esclava en Grupo XXI, donde hacía más horas que un reloj por una remuneración que no me satisfacía. Después de seis meses conseguí un pequeño piso en el centro y abrí la Agencia Abaco Detectives en Valencia. Consultoría de investigación y seguridad.

    Tener a Carla al frente de la logística del despacho era muy útil, cuando no se encontraba en cualquiera de los muchos proyectos en que se embarcaba. Pero me había echado una mano en el peor momento de mi vida. El divorcio me había arrancado la parte de esa vida que no usaba. Las horas de investigación terminan por ser incompatibles con las de familia y mi caso no fue la excepción a la regla. Mantengo una buena relación con Jorge, mi ex. Después de todo no habíamos sido mucho más que amigos en un matrimonio sin usar y con pocos kilómetros.

    Carla tenía trabajo editando las imágenes de mi última pieza y yo no estaba preparada para una charla acerca de las virtudes de la vida en pareja, ni de repostería vegana. Le pedí que me buscase billete a Tánger a primera hora, para dos días después, así conseguiría redactar los tres informes pendientes que debía entregar la semana siguiente. Mi cabeza parecía a punto de explotar y decidí que era mejor que lo hiciese en la calle, así que me despedí de Carla y me largué a dar un paseo. Fije mi objetivo en el pequeño café al que escapaba para esconderme del mundo. Los alrededores del mercado de Ruzafa son el microcosmos al que me exilio cuando necesito perderme y alejarme de mí misma.

    Mientras caminaba por la avenida, tratando de supeditar el ruido del tráfico al siseo del viento sin conseguirlo, recordaba la expresión de César al contarme su historia. Nadie sufre como parecía hacerlo él, solo por dinero, solo por una estafa. Tenía la sensación de que no me lo había contado todo. Una mujer deshizo mis pensamientos cuando estuvo a punto de atropellarme con el carrito del niño que debía ser su nieto. Me disculpé por existir y reanudé mi paseo a ninguna parte.

    Rosana es la dueña del Café Jazmín, una pequeña cafetería situada en una de las calles aledañas al mercado. Me saludó mientras me servía el té de canela y nuez moscada de siempre. Abracé la taza con las dos manos y respire hondo con la sola intención de disfrutar de un momento de silencio interior. El momento de silencio catedralicio acababa de irse a hacer puñetas por el zumbido impertinente del móvil. La voz nasal, aguda y chirriante de Miguel me sorprendió. Llamaba con número oculto y al decírselo, soltó una risa picarona. Deduje que era fruto de una de las anécdotas de su extenso repertorio. Esta vez se trataba de la Operación Pitiusa, estaba indignado y pretendía desquitarse conmigo. Mis neuronas no estaban dispuestas a otro de los debates que genera la profesión y que nunca van a ninguna parte. Como también quería comentarme algo acerca de un trabajo, quedamos en cenar mientras me ponía al corriente del asunto. Me despedí con amabilidad y me dispuse a disfrutar del silencio y de mi té.

  • Capítulo I. Bloque 2: ESTAFA. UN NUEVO CASO. Ábaco detectives Valencia.

    Capítulo I. Bloque 2: ESTAFA. UN NUEVO CASO. Ábaco detectives Valencia.

    Cuando entraron, llamé a la clienta para confirmar la sospecha por tercer día consecutivo. La negación hasta el imposible del cónyuge descubierto, convierte al afrentado en un obseso por las pruebas. Un yonqui de la sospecha confirmada dispuesto a castigarte con vigilia y ayuno. Ella no lo hizo. Yo lo agradecí.

    Un suspiro en forma de bufido puso el punto final a la mañana. Servicio terminado. Pude abrir las ventanillas y largarme al despacho, no sin antes devolver la llamada al cliente con prisa, para citarlo en mi despacho a primerísima hora de la tarde.
    Se acercaba la hora de la comida y se hacía notar en la densidad de tráfico. Me movía a cámara lenta en una ciudad en la que circular no debería ser complicado. Valencia es un valle extenso y plano junto al mar.

    Una ducha estimuló mi piel recocida en el microondas con ruedas. Los fideos de arroz, que había calentado mientras me duchaba, se enfriaban sin mi atención, centrada en vestirme zigzagueando a lo largo del pasillo. Para cuando revisaba los mensajes en el correo electrónico, los fideos parecían piedra pómez y decidí declinar su oferta.

    El cliente se había adelantado. Lo esperé con la puerta abierta, después de deshacerme del cuerpo del crimen tirando la masa de fideos que acechaban desde mi mesa.
    Subía por la escalera, lo que me sorprendió y me dio tiempo a estudiarlo. Era un tipo alto y delgado, embutido en un traje demasiado grande. Un profundo pesar parecía haberse instalado en los surcos de sus ojos, subrayando el cansancio en ellos. Me saludó con una mano que parecía la pala de una excavadora, en aspecto y fuerza. Observé su piel quemada por el sol de años y los surcos del campo dibujados en ella.

    En la mesa, sentada frente a él, le animé a que comenzase. Mi trabajo, además de otras muchas tareas, incluye la de confesora. Pero a ciertos clientes les cuesta empezar su historia y debo empujarlos a ese primer paso en la transacción de confianza. En aquella ocasión no fue diferente. César, así se presentó, y su hermano Guillermo habían invertido en la apertura de un negocio de hostelería en el norte de Marruecos. Al parecer, el tercer socio se había largado con demasiada pasta y pocas garantías. El inversor en cuestión, me contó el hombre de traje grande, era un francés de origen magrebí que se hacía llamar Jamil Balais, un empresario hostelero del que solo conocían el nombre y una dirección. La avaricia suele ser el primer motivo de las estafas, pensaba yo mientras escuchaba.-Nos propuso montar un restaurante español en Tánger- decía, -él debía adelantarse para gestionar ciertos documentos necesarios para iniciar la actividad empresarial en su país y se fue con demasiada prisa-

    Le pedí algunos datos del socio magrebí y me tendió la carpeta que custodiaba su regazo. En unas hojas, escritas a mano, estaban las señas de algún local en Tánger, el nombre del fulano y algún dato más de escasa importancia. Las fotos eran las de siempre, una mala ampliación de la foto del documento de identidad que podía haber pertenecido a Walt Disney (ya congelado), y otra hecha por algún móvil con el enfoque distraído.

    Le expliqué cómo funcionaba aquello, y calmé sus prisas. Lo de firmar un contrato no le hizo demasiada gracia, pero transigió. En cuanto a la provisión de fondos, no puso ningún problema, me haría una transferencia a primera hora del día siguiente.

    Cuando se marchó, su mirada continuaba siendo la misma, aunque la tensión de sus mandíbulas había desaparecido. Encendí la radio que seguía escupiendo noticias chorra. En Estocolmo habían descubierto una rata de medio metro de largo sin contar la cola. En mi cabeza se dibujó la imagen de un roedor gigante que evolucionaba a neo político oligarca.

  • Investigadores privados e investigaciones social media

    Investigadores privados e investigaciones social media

    Investigadores privados e investigaciones social media

    Aunque todos podamos jugar a ser investigadores privados para airear los trapos sucios de nuestros rivales, la investigación privada es la única vía legal para obtener información confidencial y de hechos o conductas realizadas en privado. Los casos de relevancia y sobre todo aquellos que necesitan una base sólida para servir como prueba judicial necesitas una actuación de detectives profesionales. Como prueba de esto podemos nombrar varios casos mediáticos que en los últimos meses han salido a la luz gracias a la investigación profesional.

    En el mundo del fútbol, hemos conocido como la LFP encargó a una empresa de investigadores privados el seguimiento con fotos incluidas, a quienes consideraba sospechosos de los arreglos de partidos que ya se investigan en los tribunales como es el «caso Osuna».

    También en la política se ha recurrido bastante a los servicios de investigación, sobre todo por parte de los partidos de la oposición que han sido capaces de desbancara grandes figuras de la política nacional y local gracias a las grabaciones y pruebas relevantes que destapan tramas de corrupción, favoritismos y conflicto de intereses.

    Debemos reconocer que los nuevos medios como las comunicaciones vía WhatApp, las conexiones móviles o las publicaciones en Redes Sociales son piezas cada vez más relevantes para destapar los casos investigados y su validez legal sigue ganando relevancia. Internet ha supuesto un soplo de aire fresco para la labor de la investigación privada, que poco o nada tiene que ver con la anticuada imagen de los detectives de novelas.

    El creciente uso de las Redes Sociales ha revolucionado la forma en que las personas viven su vida privada. Muchos internautas, sin darse cuenta,dejan pruebas de una infidelidad o una baja laboral falsa que se destapa al rastrear su actividad en Facebook, Instagram o Twitter.

    Pero estos no son los únicos casos. Recientemente hemos conocido que Hacienda rastrea perfiles sociales para comprobar si se dispone de viviendas o vehículos de lujo no declarados. Los reclutadores de RRHH pueden destapar unafalsa trayectoria profesional, se investigan ciber-acosos o se localizan personas desaparecidas.

    Pensemos que no solo se pueden rastrear las publicaciones sociales, sino también los comentarios publicados con nuestro email en un blog o en un foro. En la red aparecen los nombres y apellidos de las personas que aparecen en el BOE, las multas, los edictos de los ayuntamientos…

  • Investigadores privados de Valencia y fraude a las aseguradoras

    Investigadores privados de Valencia y fraude a las aseguradoras

    Investigadores privados de Valencia y fraudes a aseguradoras.

    Investigadores privados de Valencia saben las duras condiciones  de la crisis económica han agudizado el ingenio de los ciudadanos hasta el punto de llegar a fingir falsos robos y accidentes para cobrar de sus pólizas de seguro.

    En un principio se puede pensar que se trata de un pequeño engaño sin mayor repercusión, pero la realidad es que las compañías aseguradoras han detectado un aumento del fraude de hasta el 50% en el último año, incluso se han desarticulado bandas organizadas dedicadas a este tipo de fraude. Es por esto que recurren a los servicios de investigadores privados para destapar las tramas que les generan costes millonarios.

    A veces no tenemos claro qué se puede entender por fraude y en realidad engloba mucho más de lo que pensamos. los investigadores privados de Valencia solemos trabajar  3 tipos de fraude:

    -El fraude ocasional, que aprovecha un siniestro para introducir daños preexistentes. Representa el 57% de los fraudes a seguros pero al tener un importe que no suele superar los 600€ no resulta muy llamativo. Eso sí, se ha comprobado que el defraudador suele ser reincidente y las compañías lo persiguen para evitar que se disparen las cifras.

    -El fraude premeditado, que consiste en causar daños de manera voluntaria para declararlos como accidentales y obtener beneficios económicos cobrando del seguro cantidades que en un momento dado nos pueden ayudar a superar un bache personal o empresarial.

    -El fraude profesional, que aunque se da en sólo un 1% del total de los casos, es el que más preocupa a las aseguradoras porque es más difícil de detectar y es el que está experimentando un mayor repunte.

    Siempre que existe la intención de engañar y obtener un enriquecimiento injusto ocultando o falsificando información, simulando o incluso exagerando un siniestro es motivo de fraude.

    Las aseguradoras están invirtiendo muchos recursos en investigadores privados y localizar los casos de fraude, especialmente en seguros de automóvil, donde se registra el 78% de los casos.

    ¿Y cuáles son las consecuencias de cometer un fraude contra tu aseguradora?

    Es importante que sepas que tiene unas consecuencias importantes que van desde la RESCISIÓN DE LA PÓLIZA y la huella que tus acciones dejan en el registro interno de las aseguradoras, lo que puede complicar bastante que te aseguren de nuevo, la PÉRDIDA DEL DERECHO A LA INDEMNIZACIÓN, incluso CONSECUENCIAS PENALES POR ESTAFA que es la consecuencia más importante cuando los fraudes se llegan a considerar delitos de estafa y acaban con penas de multa o incluso pena de cárcel.

    Desde Ábaco Detectives, como investigadores privados de Valencia, te recomendamos que no caigas en esta tentación que parece estar de moda. No queremos que ninguno de nuestros investigadores privados tengan que perseguir tu caso!!

  • Detective privado en Valencia ¿cómo elegirlo?

    Detective privado en Valencia ¿cómo elegirlo?

    Cómo elegir detective privado en Valencia

    No lo podemos negar, ser Detective privado en Valencia conlleva una connotación misteriosa y ¿por qué no? de película de intriga. Todavía no es muy habitual escuchar a un niño o a una niña decir “mi papá o mi mamá es detective privado” y seguro que si lo escucháramos, pensaríamos que no es cierto.

    Pero la verdad es que, cada vez más, la profesión de detective privado se está convirtiendo en una realidad ya que son muchos los y las profesionales que nos dedicamos a ello y afortunadamente, ya son muchas las sentencias que recogen nuestras investigaciones entre las pruebas válidas.

    No obstante, si necesitas contratar un detective privado en Valencia, debes conocer antes algunas cuestiones para asegurarte de que estás haciéndolo con un profesional cualificado y habilitado para ejercer correctamente. Desde Ábaco Detectives Privados en Valencia te contamos qué debes tener en cuenta.

    Detective privado en Valencia, acreditación

    En primer lugar, para desarrollar las funciones de detective privado en Valencia, el profesional debe tener la habilitación del Ministerio de Interior y ésta debe ser documentada con la Tarjeta de Identidad Profesional (TIP), expedida por la Dirección General de la Policía. Asegurarte de que el profesional cuenta con esta acreditación es fundamental para garantizar que se está cumpliendo con toda la normativa, incluida la confidencialidad y que, en caso de ser necesario, sus informes serán válidos ante los tribunales.

    Además, nuestra profesión está regulada por la Ley de Seguridad Privada que, en el artículo 10, establece los requisitos generales que deben reunir los aspirantes a Detective Privado para poder obtener la acreditación.

    Entre otros, los principales requisitos serán carecer de antecedentes penales, no haber sido separado del servicio en las Fuerzas Armadas o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o no haber ejercido funciones de control de las entidades, servicios o actuaciones de seguridad, vigilancia o investigación privada, ni de su personal o medios, como miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en los dos años anteriores a la solicitud.

    Formación para ser detective privado

    Además de todos estos requisitos, cualquier persona que quiera ejercer de detective privado en Valencia, o en cualquier otro lugar de la geografía española, debe tener el título de Bachiller, Técnico Superior u otros equivalentes, y estar en posesión del diploma de detective privado. Actualmente son varias las universidades españolas que ofrecen títulos de Detective Privado, pero antes de elegir el curso, hay que informarse bien de que son estudios homologados. De lo contrario, no podremos tramitar la licencia. Actualmente, el Ministerio sólo considera válidos los que cuentan con un mínimo de 180 horas desarrolladas durante al menos tres años lectivos.

    Desde Ábaco Detectives Privados en Valencia estamos a tu servicio ¿te animas?

  • Detectives privados en Valencia:mentiras difundidas sobre nosotros

    Detectives privados en Valencia:mentiras difundidas sobre nosotros

    Detectives privados en Valencia:mentiras difundidas sobre nosotros

    Detectives privados en Valencia, seguro que tú también has oído estos tópicos sobre la profesión de detective. Ahora los desmentimos.

     “los detectives privados en Valencia pueden investigar a cualquier persona o causa”

    Los detectives no pueden investigar los temas que son perseguibles de oficio.

    La responsabilidad de una investigación viene determinada por factores particulares en cada caso «los detectives privados solo estamos legitimados para realizar una investigación cuando exista causa legítima, pero puede darse el caso de que un cliente engañe de mala fe al detective, alegando que está legitimado, y en realidad no es así, siendo en este caso responsabilidad del cliente».

    Los detectives privados en Valencia debe conocer cuáles son sus límites legales y no sobrepasarlos, exponiéndose a cometer un acto delictivo o una falta administrativa.

     

    “Los asuntos sentimentales son los más investigados por los detectives privados en Valencia”

    Las investigaciones por infidelidad han bajado bastante puesto que no constituyen delito y no se presentan como prueba durante un divorcio. Ahora son las cuestiones laborales y empresariales las demandas más habituales a las agencias de investigación: supuestas bajas fraudulentas, acosos laborales, variación de las condiciones de pensiones alimenticias, etc.

     

    “La grabación de conversaciones privadas por los detectives privados en Valencia son ilegales”

    Si ninguna de las personas grabadas ha dado su consentimiento o si las grabaciones son usadas para fines no lícitos; extorsiones, difamación, chantajes… sería ilegal en el resto de caso, no lo son.

     

    “Los delitos que descubren se los callan”

    Como los detectives privados en Valencia pasamos mucho tiempo en la calle haciendo seguimientos y vigilando, es frecuente que nos topemos con algunos hechos delictivos. Por ley, todo ciudadano está obligado a avisar a las autoridades si presencia un delito, y los detectives especialmente. Es habitual la colaboración con la policía en delitos como el tráfico de droga o las falsificaciones, poniendo a disposición de las autoridades la información de la que disponemos.

     

    “En este sector no hay leyes que controlen la actividad”

    La profesión de detective está regulada por ley, en concreto por la 23/1992 del 30 de julio de 1992.

    Además, la policía nacional lleva un registro actualizado de todos los detectives que hay en España y de sus actividades aunque la identidad de los clientes o del contenido de las investigaciones siempre es información reservada.

     

    “El perfil de los detectives privados en Valencia es el de policía retirado”

    Si bien es cierto que muchos policías retirados colaboraban hace años con las agencias de detectives hace tiempo que ya no es así. El perfil profesional ha cambiado y la mayoría estamos vinculados al mundo del derecho y a las empresas de seguridad.

     

    “Cualquiera puede ser detective privado en Valencia”.

    Para obtener la licencia oficial de detective, hay que superar pruebas físicas y psíquicas, poseer un diploma específico expedido por el ministerio de Interior, no ser funcionario y no tener antecedentes penales entre otras incompatibilidades.

    La formación de detective privado está regulada por el Ministerio de Educación y consta de 1800 horas repartidas en 3 cursos que equivalen a una diplomatura universitaria. En España hay 17 universidades donde se puede estudiar. El título de Criminología con especialidad de detective se prolonga hasta los 4 años de estudios.