{"id":5301,"date":"2018-05-20T20:07:54","date_gmt":"2018-05-20T18:07:54","guid":{"rendered":"https:\/\/abaco-dp.com\/?p=5301"},"modified":"2018-05-20T20:07:54","modified_gmt":"2018-05-20T18:07:54","slug":"quien-puede-vigilar-a-mi-hij","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/quien-puede-vigilar-a-mi-hij\/","title":{"rendered":"\u00bfQuien puede vigilar a mi hij@?"},"content":{"rendered":"<header id=\"articulo-encabezado\" class=\"articulo-encabezado \">\n<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\">\n<p id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \">\u00bfQuien puede vigilar a mi hij@?: Son los ojos vigilantes de pap\u00e1 y mam\u00e1 fuera de casa; detectives privados que, por una suma considerable, graban cada movimiento de los j\u00f3venes, camufl\u00e1ndose en universidades, parques y ambientes de&nbsp;<i style=\"font-size: 16px;\">botell\u00f3n<\/i><span style=\"font-size: 16px;\">&nbsp;y&nbsp;<\/span><i style=\"font-size: 16px;\">bakalao.<\/i><span style=\"font-size: 16px;\">&nbsp;Una sospecha o, simplemente, la necesidad de tranquilidad llevan a muchos padres a recurrir a esta medida extrema que, seg\u00fan los psic\u00f3logos, evidencia un fracaso en el di\u00e1logo familiar y, en ocasiones, una tendencia sobreprotectora. Los detectives defienden su \u00ablabor social\u00bb y afirman que muchas veces sus seguimientos no detectan m\u00e1s que travesuras de adolescentes. Pero \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando las pruebas de los sabuesos confirman las peores sospechas de los padres?<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/header>\n<div class=\"articulo-apertura \">\n<div>&#8211; 8.45 horas. El investigado sale de su domicilio, portando una mochila escolar azul. . All\u00ed se re\u00fane con dos j\u00f3venes (&#8230;), extrae de su mochila un paquete de Marlboro y una cajita de metal. Saca un papel de liar y un fragmento de una sustancia oscura (que identificamos como hach\u00eds) y comienza a liar un porro&#8230;<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"articulo_contenedor\" class=\"articulo__contenedor\">\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\n<p>&#8211; 11.02 horas. Un muchacho de unos 16 a\u00f1os se acerca al investigado en una motocicleta scooter y le entrega seis euros. A cambio, \u00e9ste le cede una fracci\u00f3n de hach\u00eds. (&#8230;) Durante el transcurso de la ma\u00f1ana comprobamos c\u00f3mo el investigado l\u00eda seis porros m\u00e1s y recibe hasta 18 visitas de otros j\u00f3venes, a los que proporciona la sustancia verdosa, recaudando una cantidad de dinero cercana a los 200 euros.<\/p>\n<p>&#8211; 22.13 horas. El investigado regresa al parque, donde ya hay otros 14 j\u00f3venes, y saca de su ri\u00f1onera una papelina que acaba de adquirir en el barrio El Polvor\u00edn. La abre, la vierte sobre un&nbsp;<em>compact-disc<\/em>&nbsp;a modo de rayas y empieza a esnifarla, para lo que se vale de un canuto armado con un billete de 10 euros&#8230;<\/p>\n<p>\u00c9ste es el comienzo de un informe real de nueve folios, elaborado por nosotr@, que cuenta un fin de semana en la vida de Ram\u00f3n (nombre ficticio), un valenciano de 16 a\u00f1os, estudiante universitario. Sus padres han contratado los servicios de esta agencia porque intuyen que su hijo no lleva una vida regular. Las sospechas se confirman. Adem\u00e1s del diario de campo, que cuenta con lujo de detalles c\u00f3mo Ram\u00f3n frecuenta un grupo de amigos con los que consume de forma compulsiva hach\u00eds y coca\u00edna y trafica con estas drogas, el detective aporta fotograf\u00edas y cintas de v\u00eddeo que corroboran los datos. Un caso cerrado para el investigador, pero el drama familiar apenas ha empezado.<\/p>\n<p>En promedio, cada agencia espa\u00f1ola de detectives recibe al mes entre tres y cinco casos como \u00e9ste y, aunque son asuntos que representan una m\u00ednima parte del trabajo de los sabuesos, seg\u00fan datos de la Asociaci\u00f3n Profesional de Detectives Privados de Espa\u00f1a (APDPE), el porcentaje aumenta cada a\u00f1o. Mientras a principios de los noventa las infidelidades constitu\u00edan el grueso de las investigaciones, con un 80% de los casos, hoy casi nadie paga por saber si le ponen los&nbsp;<em>cuernos<\/em>. Actualmente, los temas empresariales (robos continuados, bajas laborales, fraudes) son los m\u00e1s frecuentes, mientras que las investigaciones sobre conductas de los hijos representan cerca de un 15% del total de los casos.<\/p>\n<p>La tarifa del servicio define el perfil de los padres que acuden al detective. Casi siempre son de clase media y media alta (en muchos casos, parejas divorciadas) que pueden pagar entre 1.200 y 3.000 euros, lo que cuesta el seguimiento. La pesquisa, que generalmente es asumida por un detective joven para poder camuflarse en los ambientes juveniles, suele durar tres o cuatro d\u00edas, y se realiza, en la mayor\u00eda de los casos, en un fin de semana. El procedimiento es como en las pel\u00edculas: una fotograf\u00eda del investigado, un itinerario de los sitios que frecuenta y un operativo que incluye modernos artilugios de espionaje, desde peque\u00f1as c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas hasta minigrabadoras de v\u00eddeo ocultas en bolsos, tel\u00e9fonos m\u00f3viles y bol\u00edgrafos.<\/p>\n<p>Las agencias reconocemos que muchas veces no descubrimos nada fuera de las travesuras de un adolescente normal: tomar alcohol de vez en cuando, fumarse un cigarrillo, dejar de ir a clase o pasar demasiado tiempo con el novio o la novia. Pero otras veces las peores sospechas de los padres se confirman y encuentran casos que van desde el abuso de drogas (los m\u00e1s frecuentes) hasta el trapicheo, la prostituci\u00f3n y las sectas.<\/p>\n<p>\u00abHay trabajos dif\u00edciles y dolorosos, como el de una chica de Madrid, de 13 a\u00f1os, que se fue de su casa y descubrimos que estaba viviendo con una panda de&nbsp;<em>okupas,<\/em>&nbsp;hasta otros que resultan graciosos, como el de un chico del que los padres sospechaban algo raro, por su cabello rapado y su vestimenta, y que result\u00f3 que andaba con los Hare Krisna. No hab\u00eda alcohol, ni drogas, s\u00f3lo un chaval tocando pandereta\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMuchos padres se derrumban y lloran; otros se quedan mudos. Despu\u00e9s vienen los sentimientos de culpa, que terminan siempre en la pregunta: &#8216;\u00bfEn qu\u00e9 hemos fallado?\u00bb.<\/p>\n<p>La respuesta, coinciden los detectives, es la comunicaci\u00f3n. \u00abEvidentemente, hay una frustraci\u00f3n de los padres. El hecho de que contraten a un detective quiere decir que el di\u00e1logo con sus hijos ha fallado, que ya no tienen el control\u00bb, nuestro trabajo tiene una labor social y no de&nbsp;<em>chivato:<\/em>&nbsp;\u00abEs mejor que se enteren, aunque sea tarde, de los pasos de su hijo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo utilizan la informaci\u00f3n los padres? \u00c9sa es otra historia. la mayor\u00eda oculta a sus hijos que los han investigado porque ser\u00eda reconocer que no conf\u00edan en ellos. \u00abCuando el problema no es muy grave, muchos reciben las pruebas como un tranquilizante y deciden no actuar, confiando en que es una cuesti\u00f3n de edad y que el hijo, por s\u00ed mismo, rectificar\u00e1 su actitud. En otros casos, la investigaci\u00f3n es una llamada de atenci\u00f3n para aumentar los controles. Pero cuando las cosas se han salido de madre nuestra recomendaci\u00f3n es pedir ayuda profesional\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQuien puede vigilar a mi hij@?: Son los ojos vigilantes de pap\u00e1 y mam\u00e1 fuera de casa; detectives privados que, por una suma considerable, graban cada movimiento de los j\u00f3venes, camufl\u00e1ndose en universidades, parques y ambientes de&nbsp;botell\u00f3n&nbsp;y&nbsp;bakalao.&nbsp;Una sospecha o, simplemente, la necesidad de tranquilidad llevan a muchos padres a recurrir a esta medida extrema que, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5899,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-5301","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-de-abaco"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5301","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5301"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5301\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5899"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}