{"id":5292,"date":"2018-04-22T19:25:30","date_gmt":"2018-04-22T17:25:30","guid":{"rendered":"https:\/\/abaco-dp.com\/?p=5292"},"modified":"2018-04-22T19:25:30","modified_gmt":"2018-04-22T17:25:30","slug":"dia-de-la-mujer-detective-cap-3-p-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/dia-de-la-mujer-detective-cap-3-p-1\/","title":{"rendered":"D\u00eda de la mujer detective cap.3 p.1"},"content":{"rendered":"<h2>D\u00eda de la mujer detective<\/h2>\n<p style=\"text-align: left;\">D\u00eda de la mujer detective. Aquel 8 de marzo supon\u00eda un d\u00eda especial, la huelga general del d\u00eda de la mujer, quiz\u00e1, supusiese un antes y un despu\u00e9s. Mis dudas estaban justificadas por d\u00e9cadas de indiferencia social ante las m\u00e1s que evidentes diferencias sociales. La manifestaci\u00f3n comenzaba a las seis de la tarde, y aunque tuve una primera intenci\u00f3n de acudir a la cita con unas amigas, mis intenciones se vieron frustradas por la imperiosa necesidad de terminar un informe demasiado complejo para postergarlo un d\u00eda. Mi amiga Fabienne llam\u00f3 a mi tel\u00e9fono, pens\u00e9 que con la misma idea de ir a la manifestaci\u00f3n, pero me confirm\u00f3 que tampoco acudir\u00eda porque los americanos no se lo pon\u00edan muy f\u00e1cil y se encontraba a medio camino entre la desesperaci\u00f3n y el suicidio por unos documentos que deb\u00eda traducir ella misma, ya que los americanos no se encargaban de esos menesteres, para un distribuidor. Las mujeres aut\u00f3nomas no deciden cuando hacer huelga.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Carla, en cambio, s\u00ed se fue a la manifestaci\u00f3n ya que la Pinnacle la hab\u00eda dejado tirada apoyada por el programa fechador que tambi\u00e9n se hab\u00edan declarado en huelga ante tama\u00f1a cantidad de trabajo que hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Los clientes tampoco hab\u00edan valorado la posibilidad de que yo desease asistir a la concentraci\u00f3n feminista, y decidieron hacerlo patente. Dos llamadas despu\u00e9s me encontraba planificando la pr\u00f3xima semana y el resto de la que estaba en curso porque no hab\u00eda como hacer encajar en las horas disponibles la cantidad urgente de trabajo que se iba acumulando en las p\u00e1ginas en sucio que iba rellenando seg\u00fan me dictaban las llamadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Carolina, una de mis abogadas favoritas, me hab\u00eda llamado despu\u00e9s de m\u00e1s de un mes de dudas acerca de si contratar a un detective o no, las clientas se hab\u00edan decidido con dos meses de retraso ya que el juicio era en la segunda quincena del mes en curso. Si los clientes valorasen en alg\u00fan momento la amplitud del trabajo que requieren sus encargos, quiz\u00e1 madrugar\u00edan un poco m\u00e1s en cuanto a la toma de la decisi\u00f3n de contratar los servicios de los detectives.D\u00eda de la mujer detective.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Carla tendr\u00eda que hacerse cargo de aquel asunto al d\u00eda siguiente por que el informe que me encontraba concluyendo me iba a llevar m\u00e1s de un d\u00eda de redacci\u00f3n y montaje. Pero el asunto que m\u00e1s me preocupaba era uno que llev\u00e1bamos m\u00e1s de seis meses entre manos, y en el que se encontraba en peligro la integridad de un ni\u00f1o. El padre, reci\u00e9n divorciado, era un consumidor habitual de sustancias estimulantes, que adem\u00e1s guardaba el h\u00e1bito de pasarse por el forro la custodia del ni\u00f1o los d\u00edas que se hab\u00edan estipulado que \u00e9l deb\u00eda encargarse de ello. El elemento en cuesti\u00f3n, seg\u00fan la madre, se deshac\u00eda de sus obligaciones cuando le ven\u00eda en gana. Tambi\u00e9n cuando le ven\u00eda en gana, cambiaba el plan seg\u00fan sus expectativas, ya que en aquellos momentos no se dedicaba a nada en concreto, salvo a contratar los servicio de se\u00f1oritas en casas de masaje con final feliz que lo hac\u00edan tambi\u00e9n a domicilio. Obviamente las atribuciones de los detectives no incluyen entrar a las casas de nuestros investigados y rescatar a los ni\u00f1os de las tropel\u00edas que sus progenitores puedan cometer en su presencia. Aunque, ni qu\u00e9 decir tiene que, ser\u00eda lo m\u00e1s razonable y significar\u00eda vulnerar un derecho en beneficio de un bien mucho mayor, pero bueno, no deseo entablar una discusi\u00f3n monologada e ignorada con la clase jurista, de la que por cierto, guardo buenas amistades que asienten ante mi posici\u00f3n cuando me lanzo y la expongo p\u00fablicamente ante un aforo limitado previa ingesti\u00f3n et\u00edlica compartida tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Otro de los temas de nueva factura iba a ser, de nuevo, el seguimiento a uno de esos elementos que pasan durante largo tiempo como grandes iconos de la pol\u00edtica regional, para convertirse de la noche a la ma\u00f1ana en imputados, o como la clase legislativa (futuribles imputados), se ha empe\u00f1ado en llamarlos ahora: investigados. Nadie quiere mojar del todo el pan en la salsa, por si se les deshace antes de llevarlo a la boca. El animalito hab\u00eda sisado a las arcas p\u00fablicas, siempre presuntamente, algo m\u00e1s de mill\u00f3n y medio de euros, de esos que ponemos en la hucha los comunes de los mortales, o sea, el populacho. No he sido nunca amiga de tildar las cosas por el nombre que la masa se empe\u00f1a en darles, entre otras cosas porque creo que un error no deja de serlo porque lo cometan m\u00e1s personas, y sobre todo, porque como dec\u00eda el sabio, la masa es un animal que o no piensa o piensa muy mal. Sin embargo, en aquel caso no pude dudar de que se tratara efectivamente del&nbsp; t\u00edpico t\u00f3pico del empresario venido a m\u00e1s por sus contactos en la administraci\u00f3n, que hace de su modo de vida una forma de vida. Deb\u00eda entrevistarme con el primo de mi cliente en una localidad de la que desconoc\u00eda todo salvo el nombre y su ubicaci\u00f3n. Como era de esperar, se trataba de uno de esos personajes que no tiene ni tiempo ni ganas, por lo que me vi obligada a desplazarme yo. Nos citamos en un local a partes iguales entre cafeter\u00eda y restaurante, con las dos nomenclaturas mermadas en una gran proporci\u00f3n. El tipo deber\u00eda haber sido arrestado nada m\u00e1s pisar la calle. Luc\u00eda un reloj de pulsera de oro que, a grandes rasgos me atrev\u00ed a valorar en unos quince mil euros. Un polo azul descolorido y un pantal\u00f3n rojo, lo hac\u00edan parecer el modelo atemporal de una mala empresa de publicidad. Cuando se aproxim\u00f3 sin dudar a m\u00ed, pues era la \u00fanica mujer de aquel local, pude observar una tripa ca\u00edda y una desportillada boca que exhib\u00eda en una amplia sonrisa como si todo el mundo debiera contemplarla. El peluqu\u00edn terminaba el conjunto con bastante poco \u00e9xito. Se supon\u00eda que aquel elemento deb\u00eda aclararme los detalles que mi cliente desconoc\u00eda. El primo era quien hab\u00eda convivido en la misma administraci\u00f3n con el futuro investigado. A bote pronto no supe qu\u00e9 pensar cuando el denunciante hac\u00eda honor a tiempos pret\u00e9ritos de terratenientes y concejales con demasiado poder, mientras que el investigado hac\u00eda honor al modelo de pol\u00edtico moderno preocupado por los problemas sociales. Aunque solo fuera de cara a la galer\u00eda la imagen contradec\u00eda la primera impresi\u00f3n que la llamada de un cliente despierta en un detective. Quiz\u00e1 fiarse de las primeras impresiones sea un error muy com\u00fan y atribuible a una suerte de ignorancia y desconocimiento personal, pero cuando el elemento comenz\u00f3 su perorata no pude sino confirmar mi primera impresi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda de la mujer detective D\u00eda de la mujer detective. 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