{"id":5096,"date":"2017-01-26T13:36:56","date_gmt":"2017-01-26T11:36:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.abaco-dp.com\/?p=5096"},"modified":"2017-01-26T13:36:56","modified_gmt":"2017-01-26T11:36:56","slug":"detectives-en-el-extranjero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/detectives-en-el-extranjero\/","title":{"rendered":"Detectives en el extranjero,Cap.2, p.5"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\">Detectives en&nbsp;el extranjero, investigaciones en Francia.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detectives en el extranjero. Aunque no dejaba de darle vueltas al encargo de Maluenda, tampoco pod\u00eda ocultar una cierta desaz\u00f3n por confirmar los datos de Fabienne y poder darle una buena noticia a Antonio. Y as\u00ed, entre la ternura y el m\u00e1s b\u00e1sico pragmatismo llegu\u00e9 al despacho. En google aparecieron varias entradas cuando tecle\u00e9 el nombre copiado de la pantalla del m\u00f3vil. Julie du Croix; hab\u00eda traducido literalmente su nombre a su lengua adoptiva;&nbsp; aparec\u00eda en la p\u00e1gina del colegio Adrienne Bolland en Bessi\u00e8res, una poblaci\u00f3n ubicada en el distrito de Toulouse, al sur de Francia. Al pie de foto, se pod\u00eda leer algo que acert\u00e9 a traducir por algo as\u00ed como \u201cfiesta de jubilaci\u00f3n y homenaje a una vida dedicada a la ense\u00f1anza\u201d. Me pregunt\u00e9 si acabar\u00edamos siendo <strong>detectives en el extranjero<\/strong>. La fecha de la publicaci\u00f3n se remontaba ocho meses atr\u00e1s, era lo suficientemente reciente como para intentar localizarla en la misma poblaci\u00f3n. Era lo bastante temprano para suponer que la secretar\u00eda del colegio responder\u00eda mi llamada. Mi franc\u00e9s no es demasiado fluido, pero tuve suerte y la voz amable y c\u00e1lida al otro lado se esforz\u00f3 lo suficiente para entenderme. La se\u00f1orita du Croix resid\u00eda en su domicilio habitual, de hecho segu\u00eda colaborando en algunas actividades del colegio. No quiso darme ning\u00fan dato m\u00e1s, lo que me pareci\u00f3 l\u00f3gico y respetuoso, pero s\u00ed accedi\u00f3 a tomar nota de mi tel\u00e9fono y a comunicar a \u201cmademoiselle\u201d du Croix mi llamada. La hab\u00eda llamado \u201cse\u00f1orita\u201d,&nbsp; y no acert\u00e9 a imaginar si se trataba de una realidad o de un simple lapsus. Al colgar me sent\u00eda mejor, m\u00e1s liviana, mientras imaginaba el momento de darle la noticia a Antonio. Volv\u00ed a poner los pies en la tierra y me record\u00e9 que a\u00fan deb\u00eda devolverme la llamada, y que en caso contrario, deber\u00eda confirmar que se trataba de la persona que buscaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me centr\u00e9 en la conversaci\u00f3n que minutos antes hab\u00eda tenido y tom\u00e9 unas notas en una hoja a vuelapluma. Trat\u00e9 de hacer una composici\u00f3n de lugar con lo que hab\u00eda sacado de Maluenda. El resultado fue que no cuadraba en absoluto la escena que se hab\u00eda dibujado en mi mente, fruto de la entrevista con Pizcueta, de la que ahora se compon\u00eda hilando las notas extra\u00eddas de lo expuesto por Maluenda. Intent\u00e9 dise\u00f1ar un plan de investigaci\u00f3n, pero no ten\u00eda nada, as\u00ed que decid\u00ed comenzar por donde me indicaba el cliente. De una u otra forma, si hab\u00eda algo lo encontrar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n no se hizo esperar y al d\u00eda siguiente me puse manos a la obra. Jacinto Vega resid\u00eda, como la mayor parte de la clase media alta, en una urbanizaci\u00f3n del interior de Valencia, una de esas zonas apartadas y con muy pocos servicios cerca. Era un lugar con poca y mala accesibilidad que tanto odio; una de esas fortalezas disfrazadas de urbanizaci\u00f3n elitista, que parecen ciudades fantasma. Los temas que me llevan a lugares similares acaban convirti\u00e9ndose en retos personales que, por las dificultades a\u00f1adidas, suponen una motivaci\u00f3n extra donde me empleo a fondo. Esta vez no fue diferente y me convert\u00ed en la sombra de Jacinto Vega durante dos d\u00edas completos. Durante el tercer d\u00eda, estaba pensando en cambiar de estrategia cuando me sorprendi\u00f3 aquel tipo simpl\u00f3n y de costumbres casi obsesivas, con la compa\u00f1\u00eda de una mujer que no era Cristina Maluenda, a quien conoc\u00eda por alg\u00fan art\u00edculo que hab\u00eda le\u00eddo en revistas de farmacolog\u00eda, donde aparec\u00eda fotografiada junto a su padre en el hall de los laboratorios KNESIS.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque me sorprend\u00eda, el hecho era que Vega estaba con una mujer, en una actitud acaramelada. Aunque quiz\u00e1 \u201cacaramelado\u201d resultaba un t\u00e9rmino excesivo dado el car\u00e1cter de mi investigado. La mujer se conduc\u00eda con seguridad y daba la impresi\u00f3n de manejar la situaci\u00f3n, lo cual tampoco sorprend\u00eda. Entraron en el veh\u00edculo del investigado y Vega condujo hasta un hotel del extrarradio. El poco tiempo que se detuvieron en la recepci\u00f3n del hotel, me hizo sospechar que ya hab\u00edan estado antes, al menos ella, porque se limitaron a pedir la llave de su habitaci\u00f3n a la joven que atend\u00eda la recepci\u00f3n del hotel. Detectives en&nbsp;el extranjero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esper\u00e9 otras dos horas y media hasta que decidieron salir de la habitaci\u00f3n para comer algo en la terraza que hac\u00eda de comedor exterior. Despu\u00e9s otra hora m\u00e1s hasta que mi investigado sali\u00f3 solo en su veh\u00edculo del parking del hotel. Durante las horas de espera tuve tiempo de valorar qu\u00e9 me interesaba m\u00e1s hacer en aquella situaci\u00f3n. Ella parec\u00eda m\u00e1s interesante a mi investigaci\u00f3n que el se\u00f1or Vega y dej\u00e9 marchar el Infinity gris al encuentro de su esposa, la se\u00f1ora Maluenda. El hecho de que se quedara sola en el hotel me pareci\u00f3 extra\u00f1o y supuse que no tardar\u00eda en abandonarlo. Esper\u00e9 el resto de la tarde frente a la puerta principal del hotel, con la suerte a mi favor, porque el parking solo ten\u00eda una entrada y salida y ambas se encontraban en la misma fachada del edificio. Mientras esperaba intent\u00e9 identificar, en las ventanas iluminadas ya algunas por la hora crepuscular, alguna de las sombras que se insinuaban, desdibujadas tras las cortinas. Ya me ve\u00eda pasando all\u00ed la noche a la espera de ver salir a la dama y seguirla hasta donde me llevase al d\u00eda siguiente, cuando unos faros iluminados anunciaban un veh\u00edculo que abandonaba el aparcamiento. Dada mi posici\u00f3n, aparcada frente al hotel, tuve que esconderme para no ser vista por el o la conductora. Cuando el haz de los faros me indic\u00f3 que el veh\u00edculo hab\u00eda girado, me incorpor\u00e9 y pude ver a duras penas a la dama conduciendo un A3 gris metalizado y cuya matr\u00edcula que me apresur\u00e9 a anotar. Pens\u00e9 en seguirla, pero decid\u00ed no apostar mi suerte, ya que no hab\u00eda muchos m\u00e1s veh\u00edculos y ten\u00eda m\u00e1s datos que cuando hab\u00eda comenzado el d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche ya se hab\u00eda aferrado al cielo cuando regresaba al despacho, y de camino me llamaba Carla preocupada porque no hab\u00eda dado se\u00f1ales de vida en todo el d\u00eda. Aquello consigui\u00f3 hacerme sentir culpable por mi gesto de la ma\u00f1ana. Hab\u00eda sido un d\u00eda muy largo y la invit\u00e9 a cenar dudando de la naturaleza de la compra con la que Carla habr\u00eda llenado la nevera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cenamos en la cervecer\u00eda de cu\u00f1o espa\u00f1ol y ambientaci\u00f3n germana situada frente al portal del despacho, me v\u00ed de nuevo, como los detectives en el extranjero. Cre\u00eda ya terminado el d\u00eda cuando descubr\u00ed con cierta ansiedad que no era as\u00ed. Carla comenz\u00f3 otro de los cap\u00edtulos surrealistas de su relaci\u00f3n con Axel. Hab\u00edan quedado aquella misma tarde y todo parec\u00eda apuntar que la relaci\u00f3n podr\u00eda retomarse si se cumpl\u00edan ciertas premisas impuestas de forma condicional por ella. El brillo de sus ojos mientras me contaba lo que hab\u00edan hablado durante el caf\u00e9, contradec\u00eda la solemnidad de las palabras de Carla cuando pretend\u00eda mantenerse en sus trece si Axel no cumpl\u00eda las condiciones de la tregua. Me obligu\u00e9 a escucharla solo por poder darle el consejo cuando al final de su narraci\u00f3n me lo solicitase. Luchaba contra el bostezo y un mensaje entrante me dio la excusa para bajar la mirada y disfrazar mi bostezo mientras miraba la pantalla del m\u00f3vil. Mi hermana hab\u00eda vuelto a discutir con su marido y buscaba un hombro telef\u00f3nico en el que llorar. Pagu\u00e9 y salimos hacia el despacho, Carla esperando el consejo que no hab\u00eda pedido y yo deseando que mi hermana estuviera, al menos, tan cansada como yo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Detectives en&nbsp;el extranjero, investigaciones en Francia. Detectives en el extranjero. Aunque no dejaba de darle vueltas al encargo de Maluenda, tampoco pod\u00eda ocultar una cierta desaz\u00f3n por confirmar los datos de Fabienne y poder darle una buena noticia a Antonio. Y as\u00ed, entre la ternura y el m\u00e1s b\u00e1sico pragmatismo llegu\u00e9 al despacho. 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