{"id":4785,"date":"2015-12-29T20:20:42","date_gmt":"2015-12-29T18:20:42","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost\/api\/capitulo-i-bloque-8-detective-privado-valenciano-callejeando-el-zoco-abaco-detectives-valencia\/"},"modified":"2015-12-29T20:20:42","modified_gmt":"2015-12-29T18:20:42","slug":"capitulo-i-bloque-8-detective-privado-valenciano-callejeando-el-zoco-abaco-detectives-valencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/abaco-dp.com\/blog\/capitulo-i-bloque-8-detective-privado-valenciano-callejeando-el-zoco-abaco-detectives-valencia\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo I. Bloque 8: DETECTIVE PRIVADO VALENCIANO CALLEJEANDO EL ZOCO \u00c1baco detectives Valencia."},"content":{"rendered":"<p>Cada ciudad tiene su propia luz al amanecer y T\u00e1nger sorprend\u00eda por su claridad. El aeropuerto internacional Ibn Battuta me recibi\u00f3 con el calor profundo y penetrante de Marruecos. La imagen cinematogr\u00e1fica de \u201cCasablanca\u201d con el comisario y Bogart iniciando una amistad en la solitaria pista, acudi\u00f3 a mi mente de detective privado en Valencia. Yo estaba m\u00e1s sola que Bogart en aquella situaci\u00f3n, y a buen seguro, con menos recursos. En lugar de alquilar un coche en la terminal del aeropuerto, decid\u00ed pactar precio con un taxista local, para que trasportase mi equipaje y a m\u00ed, los quince kil\u00f3metros al noreste que separaban el aeropuerto de la urbe.<\/p>\n<p>No hab\u00eda visitado la ciudad en mi vida, y me sorprendi\u00f3 el tama\u00f1o de los barrios perif\u00e9ricos. La infraestructura no hab\u00eda crecido al mismo ritmo que la poblaci\u00f3n y la derrota era m\u00e1s que evidente. Al llegar a la ciudad, pregunt\u00e9 al taxista por un hotel de media categor\u00eda. No quise arriesgarme a habitaciones compartidas por otras especies, eleg\u00ed el Hotel Continental. No llegaba a tres estrellas pero parec\u00eda \u201ccorrecto\u201d seg\u00fan opiniones vertidas en uno de los foros consultados.<\/p>\n<p>Se encontraba en el centro de la antigua medina, en el 36 de la calle Dar El Baroud, al norte de la ciudad. La chica de recepci\u00f3n, de nombre franc\u00e9s, a juego de la mayor\u00eda de calles y avenidas, me recomend\u00f3 una habitaci\u00f3n que diese a la parte delantera. Por suerte segu\u00ed su consejo, ya que detr\u00e1s hab\u00eda una mezquita y a las cuatro de la ma\u00f1ana comenzaban los rezos. El edificio era una mezcla entre museo y palacio de las mil y una noches. La peque\u00f1a terraza de la habitaci\u00f3n me ofrec\u00eda una estupenda vista del estrecho que se vio interrumpida por la llamada de Elena.<\/p>\n<p>Elena Mi\u00f1\u00f3n era una abogada laboralista para la que trabajaba de vez en cuando como detective privado en Valencia. \u00c9sta vez me recordaba que en una semana ten\u00edamos el juicio de un tema cerrado hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o. La velocidad de la justicia debe ser la ant\u00edtesis de la de la luz. Se empe\u00f1aba en reunirse conmigo esa misma tarde. Manda huevos, pens\u00e9 y la invit\u00e9 a quedar para hablar, pero T\u00e1nger le pareci\u00f3 lejos y la despach\u00e9 con amabilidad forzada. Despu\u00e9s de todo, no era culpa suya. Con el m\u00f3vil apagado y el expediente como lectura de cabecera, ech\u00e9 una cabezada para recuperar algo de sue\u00f1o. Veinte minutos despu\u00e9s estaba repasando el contenido de la carpeta. Un nombre falso y la direcci\u00f3n de un \u201chamman\u201d no eran mucho por lo que empezar, pero nobleza obliga. La chica de nombre parisino me ayud\u00f3 a alquilar un peque\u00f1o Chevrolet impoluto con olor a nuevo y un callejero en franc\u00e9s y \u00e1rabe.<\/p>\n<p>Las calles de la ciudad estaban preparadas para el tr\u00e1fico porque hab\u00eda asfalto y l\u00edneas pintadas en \u00e9l, pero el caos las hac\u00eda un infierno para la conducci\u00f3n. Despu\u00e9s de media hora de recorrido, aparqu\u00e9 en un descampado que cre\u00ed cercano a la direcci\u00f3n del \u201chamman\u201d. Deb\u00ed calcular mal, porque anduve m\u00e1s de media hora hasta encontrar el local.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada ciudad tiene su propia luz al amanecer y T\u00e1nger sorprend\u00eda por su claridad. El aeropuerto internacional Ibn Battuta me recibi\u00f3 con el calor profundo y penetrante de Marruecos. 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